Introducción:
La gestión de riesgos ha evolucionado más allá de la implementación de metodologías, procesos y tecnologías. Hoy, su efectividad depende en gran medida de la cultura organizacional, que define cómo las personas perciben, evalúan y responden ante los riesgos en su actividad cotidiana. Cuando la cultura incorpora de manera natural la prevención, la responsabilidad y la toma de decisiones informadas, la gestión de riesgos deja de ser una función aislada para convertirse en una práctica integrada en toda la organización.